"El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo" 1 Juan 2:6.
Si no procedemos con el amor de Jesús, ello sólo puede ser una muestra de que nosotros mismos no estamos caminando como Él, ni con Él. Cuando un creyente camina verdaderamente con Cristo, es inevitable que el carácter de Cristo traspase al suyo. Cuando caminas con Cristo y permites que Él sea quien gobierne tu vida, todas las asperezas de tu carácter son paulatinamente modificadas por Su amor. Por esto, el Evangelio sólo es poderoso cuando Cristo está con nosotros, en nosotros. Y éste es el secreto del evangelismo: "Si amas a los otros como Cristo los amó, tu amor les abrirá su corazón".
La verdad sólo es verdad cuando viene acompañada de amor, porque Dios es amor (1 Juan 4:8), porque Cristo es la Verdad (Juan 14:6), y porque no hay verdad sin amor, ni amor sin verdad.
Por ello, la forma bíblica de proceder ante un hermano equivocado es muy simple y muy clara:
"Hermanos, si alguno ha caído en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo con espíritu de mansedumbre." Gal 6:1,2
¿Notaste la frase clave en esta cita, "si sois espirituales"? "Si sois espirituales". Esta es la condición que necesita tu corazón antes de sentirte capacitado para proferir lo que crees que es verdad. Una persona espiritual ve la verdad de una manera completa, no a medias; no ve sólo lo que hay que decir, sino también la forma cómo debe decirla. Una persona espiritual será movida a decir la verdad por amor a Cristo y al prójimo, una persona no espiritual será movida por cualquier otro sentimiento (orgullo, vanagloria personal, etc.).
"Si acariciamos su Espíritu, si manifestamos su amor a otros, si mutuamente preservamos nuestros intereses, si somos bondadosos, pacientes y tolerantes, el mundo tendrá una evidencia por los frutos que llevamos de que somos los hijos de Dios. La unidad en la iglesia es la que la capacita para ejercer una influencia consecuente sobre los incrédulos y mundanos" (Review and Herald, 5- 6-1888).
Como vemos, hablar la verdad no trata sólo del contenido, sino de su envoltorio también, es decir, la forma cómo la decimos, que es tan o más importante que lo que decimos.
Si tan sólo aprendiéramos a poner en práctica este sencillo principio cristiano, el ambiente de nuestras iglesias mejoraría considerablemente.
Si no procedemos con el amor de Jesús, ello sólo puede ser una muestra de que nosotros mismos no estamos caminando como Él, ni con Él. Cuando un creyente camina verdaderamente con Cristo, es inevitable que el carácter de Cristo traspase al suyo. Cuando caminas con Cristo y permites que Él sea quien gobierne tu vida, todas las asperezas de tu carácter son paulatinamente modificadas por Su amor. Por esto, el Evangelio sólo es poderoso cuando Cristo está con nosotros, en nosotros. Y éste es el secreto del evangelismo: "Si amas a los otros como Cristo los amó, tu amor les abrirá su corazón".
La verdad sólo es verdad cuando viene acompañada de amor, porque Dios es amor (1 Juan 4:8), porque Cristo es la Verdad (Juan 14:6), y porque no hay verdad sin amor, ni amor sin verdad.
Por ello, la forma bíblica de proceder ante un hermano equivocado es muy simple y muy clara:
"Hermanos, si alguno ha caído en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo con espíritu de mansedumbre." Gal 6:1,2
¿Notaste la frase clave en esta cita, "si sois espirituales"? "Si sois espirituales". Esta es la condición que necesita tu corazón antes de sentirte capacitado para proferir lo que crees que es verdad. Una persona espiritual ve la verdad de una manera completa, no a medias; no ve sólo lo que hay que decir, sino también la forma cómo debe decirla. Una persona espiritual será movida a decir la verdad por amor a Cristo y al prójimo, una persona no espiritual será movida por cualquier otro sentimiento (orgullo, vanagloria personal, etc.).
"Si acariciamos su Espíritu, si manifestamos su amor a otros, si mutuamente preservamos nuestros intereses, si somos bondadosos, pacientes y tolerantes, el mundo tendrá una evidencia por los frutos que llevamos de que somos los hijos de Dios. La unidad en la iglesia es la que la capacita para ejercer una influencia consecuente sobre los incrédulos y mundanos" (Review and Herald, 5- 6-1888).
Como vemos, hablar la verdad no trata sólo del contenido, sino de su envoltorio también, es decir, la forma cómo la decimos, que es tan o más importante que lo que decimos.
Si tan sólo aprendiéramos a poner en práctica este sencillo principio cristiano, el ambiente de nuestras iglesias mejoraría considerablemente.